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En cualquier momento del día y sin importar el lugar, muchas personas suelen acompañarse de una taza de café en sus rutinas diarias. Dependiendo de cómo sea consumida, esta bebida presenta algunos inconvenientes para la salud, pero también otros inesperados beneficios.

Por ejemplo, hace poco, un estudio reveló que el consumo de cafeína podría estar relacionado con un menor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y, además, ayudaría a reducir los niveles de grasa corporal.

Pero eso no es todo. Una publicación reciente en la Fundación Nacional del Riñón de Estados Unidos sugirió que el café tendría otra importante ventaja para sus consumidores, proporcionada por sus propiedades diuréticas.

El positivo efecto que tiene el café

Tal como ocurre con la cerveza, que el café sea diurético significa que su consumo aumenta la frecuencia con que la persona acude al baño para orinar.

Mediante el orín ocurre la eliminación de desechos orgánicos, los que pueden formar cálculos renales, pequeñas durezas que suelen ser dolorosas si es que no son tratados oportunamente. Entonces, la capacidad diurética de la cafeína provoca que su consumo disminuya la formación de cálculos renales, pues la persona va más seguido a orinar.

Al respecto, según un estudio realizado en 2021 por la mencionada fundación, señaló que “pasar de beber una taza a una taza y media de café diaria, puede reducir las probabilidades de posibles cálculos renales en un 40%“.

Otra publicación de la entidad, difundida el mismo año, afirmó que las personas que bebían café o té “tenían menos probabilidades de desarrollar cálculos renales que quienes no bebían líquidos con cafeína“.

¿Cómo evitar la formación de cálculos renales?

Existen varios estudios científicos que han investigado sobre la formación de los cálculos renales, hallando importantes y simples maneras de evitar su formación.

Beber más líquidos

Un grupo de científicos concluyó que mientras más sea el café, el té o incluso el alcohol que se beba, menores serán las opciones de una formación de cálculos renales.

En este caso, otro líquido con múltiples beneficios es el agua, ya que favorece el funcionamiento de los riñones al momento de filtrar estas pequeñas durezas.

Reducir la cantidad de sodio y carne que se consume

El alto consumo de sodio, mediante el uso de sal en las preparaciones por ejemplo, es uno de los grandes responsable de la formación de cálculos, tal como lo estableció una investigación realizada en 2020.

Dicha indagación también determinó que un aumento de 50 gramos de carne en la dieta “condujo a un aumento del 1,17% en la posibilidad de desarrollar cálculos renales”, según consigna el sitio Heathline.

Consumir más fruta y fibra

Por último, un estudio en 2014 determinó que el consumo de frutas, verduras y fibra disminuye el riesgo de cálculos renales, especialmente en mujeres tras su menopausia.

No obstante, “los efectos de esta dieta no beneficiaron a quienes tenían factores de riesgo conocidos de cálculos renales o antecedentes de cálculos renales”, indica el mencionado portal web.

Este artículo está diseñado para informar y no pretende dar consejos o soluciones médicas.

Consulte siempre a su doctor o especialista si tiene dudas sobre su salud o antes de iniciar un tratamiento.

 

Créditos: meganoticias.cl