La miel es un alimento asociado a una gran variedad de beneficios, gracias a que contiene polen, propóleos y excelentes antioxidantes. Por su dulce sabor es un gran sustituto del azúcar o cualquier tipo de endulzante artificial, agregándole una sabrosura que ninguno de estos productos posee.

Según diferentes investigaciones, la miel podría reducir la inflamación asociada a una variedad de enfermedades, como el cáncer y condiciones autoinmunes. También son conocidas sus propiedades para ayudar a los síntomas del resfriado, como la tos, y un gran cicatrizante para las heridas de la piel.

Sin embargo, así como tiene beneficios, no está libre de riesgos. Si eres alérgico al polen, consumir miel podría significar un verdadero peligro para tu salud. Algo similar ocurre con los bebés.

¿Por qué no se le puede dar a los bebés?

Organismos internacionales o el propio Ministerio de Salud de Chile indican que ningún bebé menor a un año de vida debería consumir miel. Este alimento podría causar botulismo, una condición que paraliza los músculos.

La miel puede estar contaminada con la bacteria Clostridium, que actúa como toxina que también es factible de encontrar en alimentos en conserva que no han sido procesados correctamente.

 

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El botulismo en bebés puede causar constipación, debilidad muscular en la cara haciendo que se vea plana, pero también puede afectar sus extremidades, el cuello y causar problemas para tragar o durante la lactancia.

Un bebé contagiado con esta bacteria debe ser hospitalizado para tratar de limitar los efectos negativos de las toxinas en el cuerpo. Su recuperación dependerá completamente de los órganos que hayan sido afectados con la debilidad.

Este artículo está diseñado para informar y no pretende dar consejos o soluciones médicas. Pregúntele siempre a su doctor o especialista si tiene dudas sobre su salud o antes de iniciar un tratamiento.

 

 

Fuente: meganoticias.cl