Las enigmáticas momias Chinchorro, declaradas este martes Patrimonio Mundial por la Unesco, son consideradas las más antiguas del mundo realizadas deliberadamente por el hombre y fueron descubiertas en el desierto costero del norte de Chile.

En la 44ª reunión de su Comité de Patrimonio Mundial que se realiza de manera virtual desde Fuzhou, China, la agencia de la ONU inscribió en su prestigiosa lista el asentamiento y momificación artificial de la cultura Chinchorro en la región de Arica y Parinacota.

Allí se encontraron a principios del siglo XX estas momias hechas artificialmente y que datan de más de 5000 años antes de Cristo, unos dos mil años más antiguas que las de Egipto.

Con esta nominación “la Unesco valida a nivel internacional, mediante diferentes expertos, que los asentamientos y la momificación artificial de la cultura Chinchorro tiene un valor excepcional, que tiene una importancia mundial”, dijo a la AFP el antropólogo chileno Bernardo Arriaza, uno de los gestores de la postulación.

Los Chinchorro vivieron de la pesca, la caza y la recolección hace más de 7.000 años, en una zona donde el desierto choca con el Océano Pacífico y que hoy comprende el sur de Perú y el norte de Chile.

Hasta el momento se han encontrado unas 300 momias en diferente estado de integridad. Desde 1994, han sido clasificadas como momias rojas, momias negras, y con vendaje.

El proceso de momificación consistía en la remoción de órganos, vísceras y tejido; les arrancaban la piel del cuerpo y luego reconstruían el cuerpo con palos y pelo animal, y cosían una melena corta de pelo negro al cuero cabelludo. Finalmente, pintaban las momias de negro y rojo con tierras de colores, pigmentos, manganeso y óxido férrico.

“Son cuerpos que están muy finalmente elaborados por especialistas; hay una sutileza, una obra maestra creativa de estas primeras poblaciones”, sostuvo Arriaza, también director del Centro de Gestión Chinchorro de la Universidad de Tarapacá de Arica (UTA).